LA AVENTURA DE SER EMIGRANTE

No quisiera aburrirlos con historias tristes y hablar mas de lo mismo a las personas que alguna vez les toco emigrar, hay muchas maneras de emigrar no sólo de país, sino de sentimientos, de espacios, de lugares, de momentos, de situaciones, ya que cuando decidimos tomar un nuevo camino, cambiando nuestra zona de confort por algo que creemos que saldrá mucho mejor, tenemos que llenar una maleta con experiencias y conocimientos para emprender un nuevo camino. Hace unos días pude hacer una reflexión con respecto a la situación especifica de ser un inmigrante en otro país, y me hice una pregunta, soy una inmigrante buscando nuevas posibilidades en otro país para mejorar mi situación? o me toco ser una presa en otro país?, y no hablo de aquellas personas que deciden tomar un camino de la mano de posibles compañeros de vida, que te brindan oportunidades y luego se aprovechan de tu situación quitándote los papeles y explotándote de todas las maneras posibles, de esos muchos casos, pero no es el mio; hablo que cuando de repente eche un vistazo a mi alrededor, y me di cuenta que a medida que va pasando el tiempo aunque se abren puertas y nuevas oportunidades para mi y mi familia, me di cuenta que estaba en un lugar completamente sola, entendiendo otras costumbres, otros dialectos y hasta otras maneras de interpretar mis oraciones; porque aunque hablemos todos el mismo idioma las palabras cambian y las circunstancias también; pues si, me sentí presa en otro país, sentí que no podía ver a mi familia, a mis amigos, que no podía visitar los lugares que me gustan, al simplemente no poder pasear con mis hijos en esos sitios favoritos a los que solía ir, a pues bien, me encontré como si estuviera en una cárcel, ya que allí tienes comida, tienes vestido, tienes educación y posibilidades de salir o no adelante, ser parte de un grupo de personas que quieren cambiar su vida o no, pero con la única diferencia que yo hice todo en mi vida para no estar presa, estudie, me forme, tenia el trabajo soñado, estaba en el mejor lugar del mundo y de repente poofff todo se esfumo, y que fue lo que hice para llegar aislarme de mi mundo? pues pensé también, bueno yo soy de esa porción de la población que no se conforma con lo que le toco vivir, y en mi pequeño mundo en el cual me encuentro ahora, no me resigne con solo sufrir por las circunstancias adversas que me toco vivir en este viaje, al querer tener una vida mejor.
Pues bien, entendí que me transforme y que la vida que soñamos puede hacerse realidad, sólo si te enfocas en las cosas buenas que pasen, aunque sea una sola de esas 100 que ya te toco vivir que no fueron tan buenas, aprovechar cada oportunidad que te da la vida para agradecer por el lugar donde estas y las personas que te acompañen, entendí que soy dueña de mi vida, y que todo lo que me proponga lo podré lograr, ya que sin muchos conocimientos del país al que me toco llegar, logre nuevamente en muy poco tiempo hacer que la gente creyera en mi, siendo extranjera y sin que nadie me conociera; se que estoy abriendo una puerta donde el mundo esta ahí, dispuesto y pleno para que yo disfrute de él, y que cuando ya este preparada iré nuevamente a mi lugar favorito, y pasare por ese sitio especial recordando todo lo difícil que me toco vivir y  como me pude hacer resiliente para que mi pasado no sea tormentoso, sino saber que aprendí tanto de mis errores y circunstancias y se cual es el camino, ya que mis caídas nunca serán señales de derrota al contrario será el intento fallido que me muestre que ese no es el camino que debo tomar para llegar a mi meta, hoy me siento emocionada, feliz, plena y capaz de llegar a motivar a quien sea que siga adelante, que no importa la circunstancia, porque empece este articulo con una reflexión de saber que no somos inmigrantes solo de lugares, cuando no nos sentimos bien con una pareja emigramos, cuando no nos sentimos bien con un trabajo emigramos, cuando no nos sentimos bien con una ropa emigramos, o con la vivienda que tenemos, o con el vehículo soñado emigramos, entonces somos inmigrantes que sin querer nos adaptamos a nuevas personas, lugares, situaciones y momentos que nos permiten estar en mejor situación económica, sentimental, laboral,  de confort, atrevete a salir de esa zona en donde te sientes totalmente estable, pero infeliz, atrevete a cambiar tu futuro, a hacer que tus sueños se hagan realidad, sólo necesitas descubrir que es eso en lo que te destacas para que tus energías vayan enfocadas en lo que quieres lograr. Se les quiere.

¿SABÍAS QUÉ?

En Harvard, una de las universidades más prestigiosas del mundo, el curso con más popularidad y éxito enseña cómo aprender a ser más felices.
La clase de Psicología Positiva dictada por Ben Shahar atrae a 1400 alumnos por semestre y 20% de los graduados de Harvard toman este curso electivo. Según Ben Shahar, la clase – que se centra en la felicidad, la autoestima y la motivación – les da a los estudiantes herramientas para conseguir el éxito y encarar la vida con más alegría.
Este profesor de 35 años, que algunos consideran “el gurú de la felicidad” destaca en su clase 14 consejos clave para mejorar la calidad de nuestro estado personal y que contribuyen a la generación de una vida positiva:
🚩Tip 1. Agradece a Dios por todo lo que tienes: Escribe en un papel 10 cosas que tienes en tu vida que te dan felicidad. ¡Enfócate en las cosas buenas!
🚩Tip 2. Practica actividad física: Expertos aseguran que hacer ejercicio ayuda a mejorar el ánimo. 30 minutos de ejercicio es el mejor antídoto contra la tristeza y el estrés.
🚩Tip 3. Desayuna: Algunas personas se saltan el desayuno por falta de tiempo o para no engordar. Estudios demuestran que desayunar te da energía, te ayuda a pensar y desempeñar exitosamente tus actividades.
🚩Tip 4. Sé asertivo: Pide lo que quieras y di lo que piensas. Ser asertivo ayuda a mejorar tu autoestima. Ser dejado y quedarte en silencio genera tristeza y desesperanza.
🚩Tip 5. Gasta tu dinero en experiencias: Un estudio descubrió que el 75% de personas se sentían más felices cuando invertían su dinero en viajes, cursos y clases; mientras que sólo el 34% dijo sentirse más feliz cuando compraba cosas.
🚩Tip 6. Enfrenta tus retos: Estudios demuestran que cuanto más postergas algo, más ansiedad y tensión generas. Escribe pequeñas listas semanales de tareas y cúmplelas.
🚩Tip 7. Pega recuerdos bonitos, frases y fotos de tus seres queridos por todos lados: Llena tu nevera, tu computador, tu escritorio, tu cuarto, TU VIDA de recuerdos bonitos.
🚩Tip 8. Siempre saluda y sé amable con otras personas: Más de cien investigaciones afirman que sólo sonreír cambia el estado de ánimo.
🚩Tip 9. Usa zapatos que te queden cómodos: Si te duelen los pies te pones de mal humor asegura el Dr. Keinth Wapner, Presidente de la Asociación Americana de Ortopedia.
🚩Tip 10. Cuida tu postura: Caminar derecho con los hombros ligeramente hacia atrás y la vista hacia enfrente ayuda a mantener un buen estado de ánimo.
🚩Tip 11. Escucha música: Está comprobado que escuchar música te despierta deseos de cantar y bailar, esto te va a alegrar la vida.
🚩Tip 12. Lo que comes tiene un impacto en tu estado de ánimo:
– No te saltes comidas, come algo ligero cada 3 ó 4 horas y mantén los niveles de glucosa estables.
– Evita el exceso de harinas blancas y el azúcar.
– ¡Come de todo! Sanamente
– Varía tus alimentos.
🚩Tip 13. Arréglate y siéntete atractivo: ¡Ponte guap@! El 41% de la gente dice que se sienten más felices cuando piensan que se ven bien.
🚩Tip 14. Cree fervientemente en Dios que con El nada es imposible!.
La felicidad es como un control remoto: la perdemos a cada rato, nos volvemos locos buscándola y a veces, sin saberlo,
¡Estamos sentados encima de ella…!

LA CONDUCTA DE LOS INMIGRANTES VENEZOLANOS EN EL MUNDO

El presente escrito realizado  por la periodista Venezolana Mireya Tabuas, residenciada en Chile, nos demuestra un enfoque diferente a la situación que viven los venezolanos en el mundo durante este éxodo masivo de personas a los diferentes países del mundo.  Para aquellos que piensan que quien se va a “limpiar pocetas” de forma despectiva no tienen valor, aquí les dejo este noble escrito que enaltece a aquellos que tuvieron la gallardía de buscar una opción diferente, no sabemos si mejor o peor.. (eso lo dirá Dios, el futuro, la historia…), pero en definitiva, que tomaron sus vidas por los cachos y no se sentaron a quejarse sin hacer nada al respecto, y antes me gustaría citar una frase  de la canción de la banda Mago de Oz “La danza del fuego”… “no eches raíces en un sitio, muévete, pues no eres un árbol, para eso tienes dos pies. El hombre más sabio es aquel que sabe que su hogar es tan grande como pueda imaginar”. Aqui el escrito:

“En la vida de estos venezolanos “antes de” eran quizás estudiantes de los últimos años de una buena universidad, o unos recién graduados con pasantías en importantes empresas, o una joven promesa de su disciplina, o un profesional que escalaba rápidamente puestos en la compañía.
Desde niño seguramente se trazó un camino hacia el éxito profesional. Nunca le tocó más que dedicarse al cultivo de sí mismo, nunca se mentalizó que iba a hacer otra cosa. Su vida era estudiar y su destino graduarse y trabajar en una buena empresa.

A pesar del país en el que vivía.
A pesar del horror.
Pero a este joven le tocó migrar.
Y, como a él, a todos estos jóvenes venezolanos les tocó huir, salir corriendo de un país descuartizado.
Y ahora los veo aquí en Santiago de Chile (pero también están en Bogotá o Madrid, en Miami o Lima, en Londres o Buenos Aires y pare de contar…), los veo por todas partes, allí están los jóvenes venezolanos trabajando. Y siempre les pregunto qué hacen, de dónde vienen, cómo se sienten.

Veo, por ejemplo, a un ingeniero civil trabajando de garzón en un restaurant chino, a una arquitecta laborando en la cocina de un hotel, a una abogada lavando baños, a una publicista pintando uñas a domicilio, a una médico haciendo de recepcionista en un consultorio odontológico, a una psicóloga atendiendo llamadas en un call center, a un periodista cargando cajas en un almacén, a un administrador de empresas haciendo empanadas venezolanas y vendiéndolas en los alrededores del mercado La Vega.
Ninguno se queja.
Ninguno critica.
Les toca limpiar pisos, fregar platos, trabajar hasta muy tarde en la noche. Lo que nunca.
Pero repito.
Ninguno se queja.
Ninguno critica.
Están contentos.

Y cuando tienen un ratico libre se compran un vino y, en la azotea de uno de esos edificios del centro que están llenos de venezolanos, donde hay piscina y gimnasio, ponen música y comparten con sus amigos. Crean lazos familiares con sus vecinos o sus compañeros de la pega. Se imaginan a su mamá en otras señoras, se inventan hermanos entre los demás compatriotas. Tienen como mesa familiar un chat de whatsapp o un grupo de Facebook.

Parecen alegres, pero también están tristes.
Como los sobrevivientes en un bote salvavidas.
Pero de pronto pienso que esos chicos, esa generación de venezolanos profesionales que están pasando trabajo, que lloran a los suyos, que están “echándole mucho” (trabajando duro, para los lectores chilenos), van a ser una gran generación. Porque estos muchachos tienen la formación profesional, pero a la vez están aprendiendo una importante lección de humildad, de ponerse en el lugar del otro, de entender el valor de las labores más sencillas. Están aprendiendo que detrás de cada oficio hay un ser humano, que nadie es mejor que el otro. Además están aprendiendo a entender otro país, otra cultura, otras voces, otras formas. Están aprendiendo –literalmente- a ganarse el pan con el sudor de su frente, de sus piernas, de sus brazos, de sus hombros.

Quiero creer que esta generación será más fuerte. Que será también más bondadosa. Cuando el ingeniero encuentre trabajo en una empresa minera, ya no mirará con menosprecio al garzón que lo atiende en el restaurant; cuando la doctora trabaje en una clínica valorará la labor de su recepcionista (o tal vez el ingeniero se quede por mucho tiempo como garzón y la médico como recepcionista, y descubran que la vida también así es bella). Eso sí, cuando ellos vean a una persona vendiendo comida en la calle, la mirarán a los ojos, le preguntarán cómo está, le contarán su propia historia, le darán aliento.
Creo que no solo estos muchachos ganarán, como individuos, con esta vivencia migrante. También ganará Chile (o el país que los reciba) porque serán ciudadanos agradecidos con la nación que les dio una oportunidad y la asumirán –y defenderán como suya. Por eso, cuando en Chile (o en otros países receptores) se abre el debate sobre la migración, yo me pregunto si quienes critican la presencia de extranjeros han reflexionado sobre lo que la experiencia migrante significa para el ser humano, cuánto transforma, cuánto nutre, cuánto potencia.

Migrar es un postgrado.
Si mis jóvenes paisanos se quedan en Chile, aportarán su bagaje, sus músculos, su intelecto, y serán hijos de dos naciones.
Y si algún día vuelven a Venezuela, llegarán nutridos de ánimos de reconstrucción y con fortaleza de luchadores. Han aprendido a valorar lo suyo desde la distancia. Además, nunca perderán los vínculos (ni la gratitud) con el país que los acogió.

Siento que lo mejor que pudo pasarle a Venezuela es esta generación de profesionales que limpian pisos en otras tierras. Porque sin duda ellos serán mejores personas que todos nosotros. Mejores venezolanos y mejores ciudadanos del mundo.”

¡Qué interesante narrativa de esta periodista!